Y llegó... Como todos los años la temporada de conciertos se termina y a uno le quedan una sensación de velocidad y tiempo no contabilizado que asustan
No ha sido mi mejor año de Ospa, lo confieso. Tuve algún problema logístico al principio de temporada y acabé ubicada en otro lugar. Para alguien de costumbres y que tenía la suerte de tener unos compañeros de asiento estupendos, eso significó una pequeña debacle. Luego los programas. Ya he confesado aquí que los Brahms, Schumann y Schubert solo me gustan tocados por pequeñas orquestas y que oírlos por una sinfónica me suena a música de ascensor. Lo sé, son preferencias personales muy particulares, pero este año hemos tenido mucho de eso, mucho Strauss, (padre, hijo y espíritu santo), y mucho invento moderno a modo de canapé. Sobre Strauss una excepción: Su excepcional "Así habló Zarathusta".
Ha sido un año de contrastes porque el ultimo trimestre ha estado lleno de otros autores que me encantan como: Debussy, Prokofiev, Beethoven, Mozart o Shostakovich.
Admito que probablemente mi estado de animo también haya influido mucho en mi poca paciencia musical. Ha sido un año duro a nivel personal y eso te vuelve mas repunante. Todo ello no es óbice, para que haya vibrado con la música y con la Ospa, y por ello, doy gracias como siempre a los profesionales que la integran.
Ha sido un año de contrastes porque el ultimo trimestre ha estado lleno de otros autores que me encantan como: Debussy, Prokofiev, Beethoven, Mozart o Shostakovich.
Admito que probablemente mi estado de animo también haya influido mucho en mi poca paciencia musical. Ha sido un año duro a nivel personal y eso te vuelve mas repunante. Todo ello no es óbice, para que haya vibrado con la música y con la Ospa, y por ello, doy gracias como siempre a los profesionales que la integran.