Hay algo en el ciclismo... será esa épica de la que habla Javier Ares. Esa sensación que todos tenemos a veces, de que la vida es una gran carrera de etapas. Unos tiramos del pelotón, otros se escaquean, otros hacen trampas. A veces te caes, y algunos se vuelven a subir a la bicicleta con el cuerpo magullado; otros se agarran a un coche para que les lance y pasar al resto, pero al final, no les sirve para nada. Un grande como Pantani no supo subir sus ultimas cumbres y se perdió, y de eso tambien aprendimos. Aunque en el recuerdo nos queda su figura pequeña y su pañuelo levantando el culo del sillin y ascendiendo a la cumbre con los dientes apretados. Hay mas días de esos que de los otros en las vidas mortales; no todos ganamos la etapa, pero seguimos en la salida al día siguiente.
El jueves fue la presentación del Giro de Italia en Jerusalem. Fue muy bonita y elegante, casi tanto como Bar Rafaeli, que por cierto llevaba un vestido precioso. Hasta el trofeo es más bonito este año. Me ha encantado que Israel haya decidido dar el paso y albergar esta gran vuelta. Al fin y al cabo es un gran anuncio del país, y creo que a muchos, les soprenderá verlo, y sobre todo, muchos desearan visitarlo. A lo mejor si van, comprenden y se alejan del odio y la demagogia.
