El Bloque Nacional, al igual que el Frente Popular, no llegó a ser nunca una agrupación política coherente. En este estadio de mi vida, ya dudo que las palabras "político" y "coherente" puedan ir de la mano en una misma frase, y la historia, no hace otra cosa que corroborar mi sospecha.
Para empezar podríamos afirmar que el Bloque Nacional nunca llegó a estructurarse como un partido único de derechas. Tras su fundación en las postrimerías de 1934, su nombre no fue mas que un "remoquete" para el partido monárquico Alfonsino, a la par que una tribuna política para D. José Calvo Sotelo. El Bloque y la CEDA tenían la costumbre de actuar antagónicamente y siempre que la ocasión lo permitía, se hacían mordaces criticas los unos a los otros.
Por su parte los monárquicos, fieles a su ADN, seguían dando muestras de su característica desunión arrastrada desde el 14 de abril de 1931 (fecha de proclamación de la II República).
Así se sucedían los manifiestos, los contra - manifiestos, los post- manifiestos y todo tipo de culebrones: uniones familiares, repudios, legalistas, no legalistas.
