viernes, 24 de enero de 2020

Mi semana (Audrey)

  Esta semana se me ha hecho tan larga como todas las anteriores. Detesto mi nuevo curso, que los otros niños crezcan y que lo hagan tan mal, y tener deberes todos los días. Me gusta mucho mi clase de Science. Me gusta más el tema de los minerales y las rocas, que los anteriores del universo, y eso que mamá adora los planetas y votó para que no le quitasen su titulo a Plutón. Tiene la teoría de que la vía Láctea comenzó con él, y que es una falta de respeto que lo hayan relegado a "planeta enano". Son cosas de ella. Igual no sabe que a Pluton le importa muy poco lo que piensen de él.

   Este año no parece que me vayan a elegir para el concurso de Spelling. Me he esforzado mucho, pero la profesora se esfuerza más que yo en ponerme palabras que no se, somos dos fuerzas contrarias y creo que va ganando ella. La verdad que es todo un poco asco.

   Menos mal que en deportes me va bien, y eso que tampoco me está aportando muchos amigos ganar cosas. Lo dicho, los niños crecen, y no lo hacen en el sentido correcto: solo envejecen.

    He aprendido a dividir, no entiendo para que, porque hay calculadoras. No tiene mucho sentido pasarnos horas en matemáticas haciendo operaciones, cuando puedes hacerlo con una maquina ¿No tendría más sentido aprender a programar las maquinas? Dividir es repartir, y ya ¿Es necesario hacer cuatro divisiones para casa todos los días? ¿Pero los demás no tienen vida?


   

Porque el tiempo es relativo

  Para aquellos que me seguís en este blog, han pasado unos meses; para mi han pasado años. 

  Ya lo dijo Einstein, el tiempo transcurre de manera diferente dependiendo de las circunstancias físicas de cada sistema. Digamos que mi sistema, ha estado en uno de esos capítulos de Star Trek donde suceden muchas cosas, y al final, cuando creías que no podía ir peor, salen de curvatura los cruceros Klingon,..., y empeora de narices.

viernes, 30 de agosto de 2019

El corto plazo

   Toda la vida me han encantado los insectos y los anfibios. Entomología y herpetología, dos profesiones que seguramente los millonarios gurus del cambio climático ni conocen. La cosa es que ayer, viendo una serie documental que me encanta sobre el Zoo del Bronx, me dio por pensar sobre el largo plazo.

    El zoo del Bronx es una interesante institución que, a modo de arca de Noe, cuida y preserva especies animales. No solo los exhibe, obvio, sino que los estudia y trata de mejorar sus vidas. Lo más interesante son los planes a largo plazo que desarrollan. Quizás el más llamativo sea el de los patrones visuales de los pájaros, encaminado a que dejen de morir estrellándose contra las ventanas de los rascacielos, aunque particularmente, mi preferido sea el del sapo aerosol.
    El diminuto aerosol es oriundo y exclusivo de Tanzania, aunque ahora tiene unos primos del Bronx. Casi al mismo tiempo que se descubrió su existencia, se supo que estaba en peligro de extinción debido a que viven bajo las cascadas, y a los humanos les da por construir por todas partes. Digo yo, que ahí harían falta algunos de los del cambio climático. En el año 2000 un equipo del zoo del Bronx se desplazó a Tanzania y recogieron unos especímenes. En el año 2019 liberaron de nuevo en su hábitat un enorme numero de ellos; fuertes, sanos y mascando chicle.

sábado, 10 de agosto de 2019

El debate estéril

    Cada vez que hay un tiroteo en EE.UU la historia se repite. Los titulares hablan de la sinrazón, las manifestaciones en contra de las armas se producen, los telediarios se llenan de expertos en psicología y violencia, y por supuesto, se culpa al presidente si es Republicano ¡Dios nos libre de que un demócrata tenga culpa de nada! 

   Cuanto más mayor me hago, que por cierto cada día es más, me vuelvo menos tolerante al tufo de manipulación. De hecho, ahora ya no soporto ni que mi peluquera me insinué que pruebe un nuevo producto para las cejas, comentando "sutilmente" su falta de grosor tan aparentemente demodé.