viernes, 29 de mayo de 2020

Radio nocturna y reflexiones

  Toda la vida he conciliado mal el sueño. Hace años que di con la melatonina, y eso, unido a unos hábitos que de regulares son monacales, hacen que consiga dormir. Ahora se que puedo culpar a la glándula pineal, y a una escasez de materia prima - serotonina- que la lleva a no funcionar muy allá. Vamós, que mi epitalamo esta entre mal y defectuoso.

  Toda esta confesión viene porque para dormirme escucho la radio. Si la cosa va mal, termino en el horario de la radio deportiva. Llevo años durmiendo escuchando fútbol, y lo cierto, es que no me interesa nada. Quizás por eso, y porque la charla suele ser distendida, me duermo. Como algo me interese, mi cerebro se reconecta y estamos perdidos. Conozco nombres y alineaciones de equipos que no ubico, jugadores que no me interesan, y llevo un año con las discusiones del VAR. Confieso que con estas ultimas me río mucho. No puedo concebir que haya adultos que discutan apasionadamente por algo tan nimio. Pero al final la vida es eso supongo, preocuparse de sandeces hasta que una cosa importante te da un tortazo y dices aquello de: "Cuanto tiempo he perdido sin pararme a oler el café". El efecto coronavirus que ahora parece tener todo el mundo, y que va a durar dos días. "La cabra tira al monte" dijo ayer en una entrevista, un sin pretenderlo profético, Sandro Rosell. Por primera vez coincido con él en algo.

lunes, 18 de mayo de 2020

De homeland a Eurovision

  Esta semana se me ha hecho dura. Supongo que cualquiera que viva en este país, y que tenga dos dedos de frente, comprende la situación. No solo seguimos con el miedo a un virus que no sabes como se va a comportar en tu cuerpo, o el de los tuyos, sino que tenemos una crisis económica encima, y nos estamos convirtiendo en Pobrezuela. 

  Veía ayer la película de Steven Spielberg "The Post". Que lejos quedan los tiempos, en que el periodismo era el cuarto poder, el que ponía freno o al menos informaba, de lo que ocurría en el gobierno. Aquí no hay periodismo, (salvo una radio y dos digitales), solo publicidad y propaganda.

   No solo no se ha celebrado la comunión de mi hija, tampoco la de los niños a los que preparo como catequista. Ambos hechos me han hecho sentir enorme tristeza. Ambos eran momentos que esperaba con ilusión. Son solo dos gotas más en un océano, quizás nada con lo que están pasando otras familias. Hay tantas personas sufriendo, que ni siquiera sabe uno si tiene derecho a quejarse. 

miércoles, 22 de abril de 2020

Sefarad llora

   Netta Barzilai, (נטע ברזילי), como una gran muñeca triste y tierna, nos regala su talento. Confiesa que la distancia social con su madre se la hace muy dura.

   Y Sefarad llora lágrimas de miedo e impotencia.

   Mi hija recorre fantasmales pasillos en un skate verde, harta de vivir encerrada, pero libre de alma y espíritu.

    Y Sefarad llora muertos tan vivos hace apenas unos días.

   Contemplo desde la ventana los tejados de mi ciudad, otrora plena de vida y ahora acorralada. Envidiosa de las gaviotas que graznan y se enseñorean de un mundo, que ya no parece pertenecernos. 

    Y Sefarad llora Netta, porque aquí no hay mayor distancia que la muerte. 

sábado, 4 de abril de 2020

Tocan silencio y en la trinchera lloramos

   Mientras en mi cabeza resuena el sonido del toque de silencio (Taps) , advierto la similitud entre la historia que cuentan sobre su creación y nuestra situación actual: mucha desinformación y poca claridad.En el caso del toque de silencio le aporta romanticismo y sentido, en el nuestro le añade mucha amargura a la situación.

   Como en una suerte de estrés post traumatico, voy pasando por diversos estados, pero generalmente oscilo entre dos: ira e impotencia. 

   Mal vamos cuando el profeta es Sabina con su canción: "¿Quien me ha robado el mes de abril?"