Todos los años en verano me presento a un premio literario. Lo patrocina una conocida plataforma de venta de libros online. Presento mis libros a él para tratar de venderlos, porque ya sé que es imposible ganarlo. El ganador es aquel que mas libros vende, y ese no ha sido nunca mi fuerte. Este año ya he terminado el libro que presentaré. Estoy especialmente satisfecha, porque no se si la historia es interesante para alguien más, pero estoy orgullosa de mi prosa, de haberme disciplinado tanto, como para releerlo hasta la extenuación. Hasta que dijera lo que yo quería que dijera, y como yo lo quería.
Como las editoriales no venden tanto como quisieran, (más bien es que como las discográficas se acostumbraron a vivir muchos a costa de uno), ahora no tienen "lectores". Esos a los que me refiero no son los usuarios finales, sino los que leían los manuscritos para decidir si te los compraban o no. Como consecuencia, las editoriales no admiten que les mandes nada, y así se hace difícil que sepan que escribes. A mi me han devuelto muchos emails, y de ahí los concursos. Yo elijo éste porque se que protegen mi obra con un código de barras, porque claro, si lo mandas a otro tipo de premios, corres el riesgo de que algún premio nobel o escritor trasnochado, te copie la idea y escriba "tu libro".
