sábado, 5 de mayo de 2018

Mi semana (Audrey)

 Ayer por la noche le pregunté a mamá por el Bien y el mal,y sobre ¿Quien era Dios en realidad? Me dijo que era tarde para contármelo. Venía yo de un cumpleaños y cené y me acosté tarde. Menos mal que no me lo contó, porque me quedé frita al minuto. De todas maneras estoy preocupada por el tema. Hay muchos niños que me caen bien, pero luego hacen cosas malas, y algunos malos que hacen cosas buenas. Lo encuentro confuso.
Mi profesor es bueno, pero esta semana me riño por una cosa que fue injusta, y me sentí fatal. 
Por otro lado gané una carrera y eso me hizo sentir muy bien, aunque lo mejor fue que estuvimos de puente y estuve en la playa cogiendo conchas. Ya se acerca el verano y eso me pone contenta.
Me creció el pie y me tuvo mamá que comprar unos playeros nuevos más grandes. El chándal del cole también empieza a quedarme un poco cortin, pero en breve se acaba el curso.
Estoy deseando que llegue el verano.
El cumpleaños de ayer fue divertido y me lo pasé bien, me pinté la cara y todo y comí muchas chucherias ¡Me encantan los cumples!
Os dejo que voy a leer un libro de unos gatos que me regaló mi abuela.

El ciclismo y la vida

 Hay algo en el ciclismo... será esa épica de la que habla Javier Ares. Esa sensación que todos tenemos a veces, de que la vida es una gran carrera de etapas. Unos tiramos del pelotón, otros se escaquean, otros hacen trampas. A veces te caes, y algunos se vuelven a subir a la bicicleta con el cuerpo magullado; otros se agarran a un coche para que les lance y pasar al resto, pero al final, no les sirve para nada. Un grande como Pantani no supo subir sus ultimas cumbres y se perdió, y de eso tambien aprendimos. Aunque en el recuerdo nos queda su figura pequeña y su pañuelo levantando el culo del sillin y ascendiendo a la cumbre con los dientes apretados. Hay mas días de esos que de los otros en las vidas mortales; no todos ganamos la etapa, pero seguimos en la salida al día siguiente.

   El jueves fue la presentación del Giro de Italia en Jerusalem. Fue muy bonita y elegante, casi tanto como Bar Rafaeli, que por cierto llevaba un vestido precioso. Hasta el trofeo es más bonito este año. Me ha encantado que Israel haya decidido dar el paso y albergar esta gran vuelta. Al fin y al cabo es un gran anuncio del país, y creo que a muchos, les soprenderá verlo, y sobre todo, muchos desearan visitarlo. A lo mejor si van, comprenden y se alejan del odio y la demagogia.

viernes, 27 de abril de 2018

La alergia al polen y a la manipulación

  Todos los años por esta época sufro los efectos de una gran alergia. Lo malo no es estornudar en continuación, tampoco tener mocos o tos; para mi lo malo es cuando tengo que acudir al medico y me da antibióticos. No me gusta estar enferma porque me sume en una suerte de desanimo que no me agrada, y que no conduce a nada bueno. Tengo claro que mi alergia es real, pero también sé que se agrava con las circunstancias externas. Últimamente todos parecemos marionetas en manos de alguien, y siento a menudo, que ya no controlamos nuestra vida. Uno mira alrededor y por todas partes hay intereses ocultos que pueden hacer que: te cancelen una cuenta, te saquen un vídeo antiguo, expongan tu vida... Ya no se puede hablar de nada, ni de nadie, porque en cuanto tu voz es discordante te arrancan las cuerdas vocales.

viernes, 13 de abril de 2018

Como un halcón

  Aborrezco los tatuajes. Me pasan mil cosas con ellos y ninguna buena. Por un lado los encuentro una simplificación más de la vida. Antes las personas tenían que molestarse en hablar entre ellas, ahora basta con leer las barrabasadas que llevan por todo el cuerpo para saber. Se han convertido en anuncios, como sus redes sociales. Ya nada es de verdad, todo es cierto y no lo es al mismo tiempo. Paradigma de Schrodinger donde los haya. Antes las cicatrices las llevaba el alma y uno se las dejaba ver a quien lo merecía. 
 
   En lo personal yo me niego a simplificarle el trabajo a los demás. El que quiera saber lo que opino que me pregunte. Yo tengo la piel cuajada por un montón de lunares que detesto, y admiro los lienzos en blanco, jamás mancillaría el mío con tinta. No quiero que me marquen como a una res, ni que me pongan un sello, no quiero llevar el libro de instrucciones impreso ¿A quien le importa la fecha de nacimiento de mi hija? ¿En serio necesito tatuarme la cara de la virgen para recordarme mi fe? Ya nadie se acuerda de aquellos a los que tatuaban un numero en el antebrazo, código de barras infernal.