Mientras limpiaba la casa pensaba que ya está aquí el otoño de nuevo. Lo noto por la luz que entra por la ventana: es más diáfana y brillante; también en el fresco que se ha instalado ya en las mañanas. El otoño me gusta mucho. Se puede ir a recoger castañas, llega Halloween y luego todo termina con la navidad que es mi época preferida del año.
Ayer una paciente de mi marido le regaló unas manzanas. Ese detalle me hizo muy feliz. Las asé con un poco de azúcar y las tomamos en la cena de postre. Hace poco leí que ser feliz con "pequeñas cosas" se llama "slow life". Lo pienso mientras friego el suelo. Desde luego todo a mi alrededor es bastante "slow" y solo el crecimiento de mi hija no lo es; por desgracia, sería lo único que desearía que lo fuese.
