viernes, 1 de septiembre de 2017

El plan de Dios

    Durante mucho tiempo no pensé en el plan de Dios para mi. Asumí que no tenía ninguno. Supuse que no esperaba gran cosa de mi, porque no me parecía que me hiciese demasiado caso. Imaginé que tenía cosas mejores que hacer, que su tiempo estaría enteramente ocupado por: las guerras; los desastres naturales; la enfermedad; la muerte. Esa falta de expectativas que yo le atribuía, pronto se convirtió en una distancia. El no esperaba nada de mi, ¿por que iba yo a esperar algo de él? Nunca lo comenté con nadie. Desgraciadamente en mi religión no hay pastores que te guíen. Los sacerdotes se limitan a decirte todo lo que haces mal, y a esperar de ti unas cosas que ni son practicas, ni ellos cumplen. Así fui transitando por la vida, con Dios siempre presente, pero tan ausente.
     Un día hace años, en otra vida que viví, visitaba el santuario de la virgen de Medjujorje en Croacia. Nunca he sido de santuarios y tenía pocas ganas de perder un día de sol y playa para ir a mitad de la nada: pero fui. Al principio me enfadó que aquello pareciera más bien una feria: mucha tienda, mucho negocio ... poco Dios. Entré en la iglesia y la vi: hermosa, serena, madre. Sentí que estaba esperando por mi, y me importó poco si se había aparecido a alguien, o no; si había milagro, o no. A mi me llenó de luz y me hizo reflexionar.
 
      Pasé una semana santa en Roma porque quería vivir allí mi Fe. Sin embargo no tenía muchas ganas de asistir al vía crucis, sobre todo porque el Papa que se estrenaba no era de mi agrado: pero fui. La comunión espiritual con tantas personas llegadas de tantos lugares diversos, es una de las experiencias más mágicas que llevo en el alma.
 
       En otra ocasión hice el camino de Santiago a pie. No conservo un buen recuerdo del camino en si, pero sé que cuando llegué a Santiago y vi la catedral lloré. Fue la primera y única vez que aquel edificio tuvo sentido para mi. Le pedí algo al santo, y a su manera que no era la mía, me lo concedió.
 
       Dios forma parte esencial de mi vida, sin embargo, nunca he comprendido muy bien lo que yo interpretaba como "su ausencia" ¿Si yo confiaba tanto en él, por que nunca me ponía las cosas fáciles?
 
       Estos dos años no han sido sencillos para mi. Mi cielo se ha llenado de estrellas que se han ido apagando, o de luces que resultaron ser fuegos fatuos. Aventuras laborales que comencé con ilusión terminaron en traición, y el año pasado fuimos objeto del mobbing más doloroso. En todo ese camino he mirado a ambos lados y solo he encontrado a mi familia cercana. Descubrí que no tenía amigos propios,  que no quedaban sino los entretenía, y cosas que creía haber construido resultaron ser poco más que castillos de naipes. Durante esta travesía del desierto Él ha estado a mi lado siempre, pero yo seguía pensando que no esperaba mucho de mi, porque si lo hiciera me daría algo de lo que le pido.
 
          Hace dos días terminaba de leer por novena vez, el ultimo libro de la serie de Harry Potter y me encontré con unas palabras en la boca de un personaje que me dieron que pensar. La autora venía a decir, que todo lo malo y lo bueno que le habían ocurrido al personaje, le habían llevado a estar preparado para un momento concreto. Cosas que a él le habían pasado desapercibidas, o cuyos puntos diversos, no le habían permitido darse cuenta de que formaban un dibujo. Entonces pensé en la autora y en las cosas que sus libros cuentan de ella, (aunque no lo crea). Pensé en lo difícil que es tener hijos y no tener trabajo; en lo que supone no tener bastante dinero en este mundo nuestro occidental; en lo crueles que son los demás cuando creen que están por encima tuyo y pueden pisarte; en las clases sociales; en aquellos que se creen poseedores de la verdad y hablan del "bien común"; en lo difícil que resulta ser generoso cuando nada va bien; en lo sencillo que resulta unirse al grupo mayoritario en contra del débil... y me di cuenta de que todo eso también lo había sufrido yo . Y entonces, como si acabara de ver dibujado un hermoso Expecto Patronum en el aire, vi el plan de Dios, y supe que siempre había esperado mucho de mi. Supe que cada paso de mi camino, cada dolor y cada perdida me habían hecho más fuerte, y más serena. Más paciente y más sabia. Recordé a la virgen de Medjujorje y sus fieles, aquel coliseo lleno de fe, y aquel camino repleto de pies doloridos que aún así caminaban y supe que eso tenía que hacer yo: seguir.
 
          Supongo que en su plan no constaban muchas de las cosas vitales, (no materiales), que yo anhelaba. Pero ahora pienso que quizás a la vuelta de la esquina me tenga reservadas otras mejores. Al igual que Santiago de Compostela me cambio un deseo por otro, o la virgen de Medjujorje me indicó el camino. Quizás creer en Dios sea eso nada más. Tratar de ser la mejor versión de ti mismo posible, y confiar en que El si tiene un plan para todos nosotros, aunque no tengamos la capacidad de verlo.
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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