Esta semana me ha conmocionado la muerte de Bobbi Kristina, la hija de la malograda Whitney Houston. Su muerte era una crónica anunciada, en coma desde hacia seis meses, y tras ser encontrada en la bañera en circunstancias nunca aclaradas. Su novio, hermanastro suyo además, es el principal sospechoso de "lo que sea que ocurrió", pero lo que a mi me sacude el alma, no es eso, que como guión, deja atrás al de cualquier culebrón. A mi lo que me pone los pelos de punta es recordar una imagen de la bellisima Whitney en pleno esplendor, sacando a una pequeña Bobbi Kristina con un vestidito al escenario. Recuerdo el amor y el orgullo en los ojos de esa madre, casi veneración, nada que ver con la cara de otra experta en sacar niños a escenarios, la madre de "mi pequeño del alma".
sábado, 1 de agosto de 2015
jueves, 23 de julio de 2015
La semana en que perdí dos concursos.
La semana pasada me pasó algo entre triste y curioso. Por un lado me expulsaron de un concurso al que me había presentado, y por el otro, perdí uno al que me había presentado con dos historias de ficción.
Sobre el primero ni hablo ¿para que? aunque confieso que me costó reponerme del golpe porque tenía muchas ilusiones puestas en la publicidad de ese concurso, (no en ganarlo, por supuesto). El motivo de la expulsión, tan ridículo como conveniente, dejemoslo ahí.
En cuanto al otro, me disgustó porque era un concurso de mi ciudad, y era de ciencia ficción, así que me hubiera emocionado estar, al menos, entre los tres primeros.
En fin, que fue una malisima semana para mi, aunque en el fondo, no se porque no me acostumbro a perder, porque ¡afrontemoslo! soy una perdedora de concursos literarios en serie. ¡Al menos soy buena en algo!
Sobre el primero ni hablo ¿para que? aunque confieso que me costó reponerme del golpe porque tenía muchas ilusiones puestas en la publicidad de ese concurso, (no en ganarlo, por supuesto). El motivo de la expulsión, tan ridículo como conveniente, dejemoslo ahí.
En cuanto al otro, me disgustó porque era un concurso de mi ciudad, y era de ciencia ficción, así que me hubiera emocionado estar, al menos, entre los tres primeros.
En fin, que fue una malisima semana para mi, aunque en el fondo, no se porque no me acostumbro a perder, porque ¡afrontemoslo! soy una perdedora de concursos literarios en serie. ¡Al menos soy buena en algo!
¡Pereza total!
Ayer en el autobús, una chica que conozco hizo el comentario siguiente; "¡uf! los de podemos andan muy perdidos". Me hizo gracia , por un lado porque no pienso que ahora estén más perdidos que antes, si se quiere calificar así, (para mi perdidos están los que los votan y los que merced a la democracia, tenemos que acompañarlos), y por el otro, como dije, conozco a esa chica y se donde trabaja. En este caso importa porque no lo hace en un lugar subsidiado, ni tampoco en una universidad publica, ni siquiera es funcionaria.
martes, 14 de julio de 2015
Otra recomendacion literaria
Si tenéis tiempo y nueve euros aproximadamente, (precio en ebook, en papel será peor), os recomiendo leer el ultimo premio nacional de ensayo. ¡Lo se! suena pesado y aburrido, ¡pero no lo es! El libro "Divinas" de Patricia Soleiy-Beltrán, es una interesantisima y bien fundada reflexión, sobre la belleza, los cánones y los mitos asociados a ella. No solo esta bien fundamentado, también es interesante porque la reflexión tiene mucho de autobiográfica, ya que la autora es una ex modelo.
Sería estupendo que lo obligaran a leer en los colegios, aunque solo fuera para que las niñas dejaran de parecer miembros de un rebaño de ovejas. ¿Os habéis fijado que son todas iguales? misma ropa, mismo pelo, mismo todo... ¡que falta de variedad! Lo peor es que cuando una se salta el código impuesto, queda inmediatamente señalada como "la rara"... en fin, que desarrollar la personalidad no parece que sea algo muy en boga en este país, y debería... quizás así nos iría mejor...
Ya no voy a entrar en los problemas alimenticios que la extrema delgadez genera, ¿de verdad alguien se cree que esos palos de escoba de las pasarelas comen?
Una obra muy recomendable, porque cuenta mucho de una forma que no se hace pesada.
Sería estupendo que lo obligaran a leer en los colegios, aunque solo fuera para que las niñas dejaran de parecer miembros de un rebaño de ovejas. ¿Os habéis fijado que son todas iguales? misma ropa, mismo pelo, mismo todo... ¡que falta de variedad! Lo peor es que cuando una se salta el código impuesto, queda inmediatamente señalada como "la rara"... en fin, que desarrollar la personalidad no parece que sea algo muy en boga en este país, y debería... quizás así nos iría mejor...
Ya no voy a entrar en los problemas alimenticios que la extrema delgadez genera, ¿de verdad alguien se cree que esos palos de escoba de las pasarelas comen?
Una obra muy recomendable, porque cuenta mucho de una forma que no se hace pesada.
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