lunes, 11 de julio de 2016

Entre caminatas y fobias (yo)

Se que estáis esperando por el post sobre historia y quiero haceros saber, que estoy en ello. Lo digo para los que podíais extrañaros de mi "silencio de radio". He estado unos días de vacaciones y a la vuelta me he ido ocupando de cosas varias: poner muchas lavadoras entre las más prosaicas.
Por otro lado tengo la cabeza un poco aturullada con cosas miles.
Me he puesto a caminar, si, ya no corro. Mis lectores más antiguos sabéis que me gustaba mucho correr, pero mis articulaciones, sobre todo mis rodillas, me hicieron saber que no era una buena idea. Según mi marido me estaba anquilosando de estar tanto en casa. Lo cierto es que ahora me obligó a dar un paseo a paso rápido casi a diario, y entre eso y mi practica diaria y casera de Asthanga yoga creo que voy desentumeciendo.
También os digo que el tiempo en Asturias no ayuda mucho. Si bien es cierto que habitualmente no es tan malo como anuncian en la televisión, este año el verano parece decidido a pasar de largo. La temperatura no sube mucho y el nordeste que sopla continuamente, unido a la humedad, hacen que uno sienta que le van a salir branquias, o a lo peor, algas.
Lo de caminar esta bien, pero me hace pensar y de ahí la cabeza aturullada. Hace días que quiero escribir un post, pero soy incapaz de saber "¿de que?". Más bien es que de lo que escribiría no quiero hacerlo y de lo que me da igual, no me interesa escribir. Un dilema.
Estoy a medias de digerir el "Discurso fúnebre" de Pericles, los últimos acontecimientos de mis admirados USA, el patetismo político que nos envuelve y tratando de finalizar un libro de Daniel Kahneman. Este economista parece tan decidido como yo, a escribir de cualquier cosa menos de lo suyo.
Ayer me dio por pensar que mi tripofobia: "Miedo o repulsión a la repetición de figuras geométricas muy juntas" Es un legado de mi cerebro reptiliano. Vamos, que muy inteligente pero con un cerebro muy malamente cableado. Esta fobia que parece un chiste y que en mi caso no llega al extremo de temer mis propios poros, (a algunos les sucede) me tiene hace años intrigada. Si tenéis curiosidad googlearlo y veréis que imágenes soy incapaz de ver sin sentir unas enormes nauseas y picores varios. Es raro y parece ser que es un vestigio de instinto de conservación, pero a mi me toca las narices ampliamente, sobre todo cuando tengo que cortar un melón, o tratar con alguien que se ha quitado de la cara varios piercings.
Ya lo dijo aquel: "No somos nada, y en calzoncillos menos"

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